Dos de sus cuatro antecesores habían logrado algo impensado: ganar el triplete en su primer año. Para Ernesto Valverde la temporada debut con el Barcelona se le presentaba como un listón alto, al agarrar un equipo que veía cómo el Real Madrid se llevaba La Liga y Champions League.

El estreno había sido sinónimo de éxito en el banquillo blaugrana: tanto Josep Guardiola como Luis Enrique lograron conquistar todo lo que jugaron en su primer curso frente al equipo. Pese a las exigencias, el antiguo estratega del Athletic Club de Bilbao no desentonó.

Dio la talla al imponerse en la Copa del Rey y La Liga, en la cual todavía marcha invicto tras 34 jornadas. Su más dura prueba para terminar sin derrotas la tendrá la próxima fecha cuadno reciba al Real Madrid.

Valverde supo equilibrar a un equipo que lucía roto a comienzos de temporada. La marcha de Neymar, la triste imagen en la Supercopa de España y el comienzo de un nuevo ciclo llenaban de dudas su arranque en la faena.

Pero se sobrepuso a las dificultades y arrasó a nivel local, le dio una grata imagen a Barcelona con un estilo más práctico y dotó de un orden defensivo vital en el andar del equipo.

¿La gran deuda? La Champions League. La exigencia en Barcelona es alta y tres años sin alzar La Orejona ya parecen una eternidad, más aún cuando sus eternos rivales dominan Europa.

¿La incógnita? Los refuerzos. Valverde contó a medias con Phillipe Coutinho y Ousmane Dembélé por diversas razones, tendrá una pretemporada acorde con ambos y ellos podrían hacer de los catalanes aún más peligrosos, a la espera de un próximo golpe en el mercado.

El entrenador demostró de qué está hecho y, sin duda, puede catalogarse su estreno como un éxito.


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Juan Bastidas

Periodista venezolano en Santiago. Cubrí la fuente de fútbol en el Diario Versión Final (Maracaibo) y Diario Líder (Caracas).

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