El béisbol es sin lugar a duda, un deporte sumamente complejo que se rige de múltiples reglas que hacen de él, un interesante campo de debates.

Los amantes del béisbol, esperamos que la idea de la organización de las Grandes Ligas, siempre sea la de buscar mayor inteligencia y cultura en el deporte, y que todo recaiga en un mismo objetivo, el de preservar la esencia del juego de pelota.

De un tiempo para acá, se han oficializado varias reglas con la finalidad de agilizar los partidos, lo cual ha generado grandes polémicas y discusiones puesto que a los fanáticos del béisbol les resulta difícil escuchar sobre un cambio de regla o alguna medida que pueda repercutir en lo que significa el juego.

Si bien, la MLB tiene el derecho de realizar modificaciones a las reglas sin la aprobación del sindicato de jugadores siempre y cuando se expongan con un año de anticipación. Durante la temporada pasada, preparó una propuesta para imponer un reloj entre lanzamientos (la cual fue rechazada) y más restricciones a las visitas a la zona del pitcher.

La segunda fue aprobada para la temporada 2018, lo que evidentemente debería tener un impacto significativo en el tiempo de los partidos, pues al limitar a seis por juego el número de visitas al montículo de receptores, coaches, managers u otros jugadores sin un cambio de lanzador, le restaría indiscutiblemente minutos a cada encuentro.

En sentido general, las nuevas reglas han llegado a el terreno sin afectar la esencia del juego. Se ha procurado siempre el mismo béisbol, resolviendo los tiempos del mismo. Un aspecto que resulta de beneficio para los que están tanto dentro como fuera del terreno de juego.

“Nadie, ningún jugador, ejecutivo, dueño o árbitro, es más grande que el juego”. Bart Giamatti.

Para muchos, el béisbol a simple vista pareciera que se apoyara en estadísticas y habilidades físicas, cuando en realidad va mucho más allá.

El béisbol es, desde que se tira la primera bola hasta que se saca el último out de un juego, el deporte con la mayor cantidad de estrategias, por lo que ciertamente, no existe un deporte más impredecible que este.

El béisbol es cambiante. Llegan nuevos prospectos, se crean sorprendentes jugadas, duplas, los récords se siguen rompiendo y jugadores extraordinarios se hacen inmortales en Cooperstown.

Este deporte evoluciona como la vida, el auge de las tecnologías se incorpora de forma directa en los deportes incursionándonos en un mundo que no se paraliza, al igual que una pelota de béisbol conectada sólidamente con un bate.

Es cuestión de adaptarse…

Que siempre gane el béisbol.


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HSM Staff