Cuando habla, el planeta Fútbol le escucha. Tiene detractores y seguidores, pero Gerard Piqué no deja a nadie indiferente. Si José Mourinho es The Special One, el defensor del Barcelona puede ser considerado como The Special Two.

Muchos lo dan como el presidente del futuro en el club blaugrana. Opina sin temores, no le preocupa el calibre que tenga al frente. Da la cara ante las críticas y asume responsabilidades, algo que muchos esperaban en su momento de Josep María Bartomeu, actual mandamás culé. Pero su presente futbolístico es más que positivo: Piqué sigue siendo parte de la columna vertebral catalana.

El central de 31 años, fruto de la cantera blaugrana, emigrado en 2004 al Manchester United y, tras un paso veloz por el Zaragoza, repatriado por el Barça en 2008, Piqué se erigió en el Ministro de Defensa del club a la salida del legendario Carles Puyol. Ambos le dieron buena parte de la solidez defensiva al equipo condal en la era de Josep Guardiola: si al frente Messi y compañía hacían desastres, en la retaguardia estaban Puyol y Piqué para ponerle el pecho a las balas.

Eso sí, cortados por diferentes tijeras.

Al locuaz Piqué le reprendía de vez en cuando el severo Puyol, enfocado, sacrificado, luchador de poco hablar. Más de una vez «Tarzan» mandó a defender a GP cuando éste intentaba formar alguna polémica.

Pero ya Puyol no está y Piqué se encuentra al mando.

El central barcelonés, que suma 427 partidos en su carrera con los culés -38 goles anotados- protagonizó una nueva polémica la pasada semana, antes, durante y después de los enfrentamientos de Copa del Rey y Liga contra el Espanyol. Piqué modificó la localidad nominal de los periquitos: el club denominado Espanyol de Barcelona fue llamado Espanyol de Cornellá por el zaguero, hiriendo en el honor a los celeste y blancos, y criticando la falta de arraigo del equipo, cuya junta inversora y directiva es china.

Fue la respuesta a varios partidos en los que las gradas atacaron a la familia de Piqué. Le buscaron la lengua a The Special Two y la encontraron.

Incluso Piqué se dio el lujo de mandar a callar a los fanáticos espanyolistas al marcar el gol del empate a uno en derbi por la Liga. Una dulce venganza para el defensor que seguirá, hasta el final de su carrera, respondiendo dentro y fuera del campo contra aquel que ose meterse con él.


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Kiko Perozo - @kikoperozo
Maracaibo, Venezuela (1984). Experiodista de @diariopanorama, excolaborador de @mundodeportivo, votante de Venezuela para el premio The Best - Fifa. Administrador de @lahistoria200 y @lgmundiales