Serena Williams ganó el Australian Open 2017 derrotando a su hermana en la final. Catorce años antes, pasó exactamente lo mismo. En 2003 y nuevamente en 2017, Venus jugó el sábado final en Wimbledon, los mismos días antes que Roger Federer se coronara por primera y última vez en un major. Y en este pasado mes de Junio, Rafa Nadal conquistó su 10mo Roland Garros, una docena de años después de haber ganado su primer título, todo esto luciendo igual de invencible que la primera vez.

Este año vimos a Tom Brady llevar a los Patriots a una nueva victoria en el Super Bowl, de igual forma que lo hiciera en el 2002, por primera vez. También, nos regaló otra visita de LeBron James a las Finales de la NBA, una década después desde que lo hiciese también con los Cavs en el 2007.

Entre eso, vimos a Cristiano Ronaldo y Lionel Messi emerger como los dos más votados del Ballon d’Or, tal y como lo han hecho en los últimos seis años, y exactamente como fue en el 2008.

Mientras que en el tenis este fue el año de los regresos, en el deporte en general fue el año de la longevidad, el año que destruyó las normas que involucran al tiempo en el cual las superestrellas pueden mantenerse a su máximo nivel.

A través de la combinación de entrenamiento moderno, nutrición, medicina y una nueva filosofía, los atletas top han continuado el dominio llegando casi a sus cuarentas, regalándonos la sensación -en varios de los eventos más grandes del 2017- de estar viendo highlights de su prime.

Durante una época en la que se habla mucho del pasado reciente, y de una nostalgía selectiva sobre una realidad que nunca fue, el deporte ha manejado de alguna forma, el seguir produciendo los mismo campeones que dominaron la escena una década atrás.

Esta nueva ola de mantenerse en el poder no tiene precedentes y, ha sido maravillosa de observar; potencialmente también ha cambiado el paradigma sobre cómo la grandeza debe ser comprendida.

Nueva Filosofía

«Las conversaciones sobre la grandeza, invariablemente se convierten en conversaciones sobre tiempo,» leía en la columna de un colega. Y se refería a cómo las habilidades de Joel Embiid son similares a esas de Shaquille O’Neal o Hakeem Olajuwon, pero también a un punto más ámplio: Cualquier discusión sobre los méritos de logro deportivo, relacionan las partes del pasado y presente, las cuales terminan siendo equivalentes.

A pesar del cambio en los estándares en lo que a atleticismo y juego se refiere, el éxito versus la competencia del tiempo es considerado una proeza. Y para los grandes del deporte, la mejor comparación no son con sus compañeros del día a día, si no con los históricos de su respectivo deporte.

Sin embargo, cuando atletas comienzan a trascender entre eras, superando varios períodos y generaciones, se torna mucho más complicado el compararlos con algunos de sus predecesores, los cuales en su mayoría, estuvieron en su prime por 10 años o menos.

La lista de atletas que han sido élite en varias generaciones, los Martina Navratilovas o Derek Jeters, es muy corta. Y la lista de atletas que han dominado en varias décadas es inexistente, de no incluir a los atletas que se mantienen en activo en este momento.

Leyendas en activo

Utilicemos el ejemplo de Federer y Nadal, quienes desde el 2004 a 2010 sostuvieron un importante dominio en su deporte y luego por unos años se mantuvieron en receso cayendo a puestos más bajos en el Ranking ATP.

Ahora en sus treintas, se dividieron los cuatro majors del año y conquistaron cinco Masters entre ambos, y a pesar de sus edades, no hay razón alguna para pensar en un bajón. John McEnroe, por más que haya sido espectacular en su tope, se mantuvo en la cima del deporte por solo cinco años.

Bjorn Borg ganó su primer Roland Garros en 1974 a los 18 años, pero a finales de 1981, saldría de la antigua cancha Louis Armstrong en Nueva York y se retiraría hacia la anonimidad. Pete Sampras, a los 31 años, venció a su eterno rival Andre Agassi en la final del US Open 2002 para obtener su Grand Slam #14 y nunca más volvió a jugar.

Los mejores jugadores de la historia han tenido topes brillantes. Federer y Nadal parecen tener dos topes, y están alcanzando uno nuevo. Combinados tienen 35 títulos de Grand Slam, solo dos menos que los siguientes tres más ganadores en la Era Abierta (Sampras, Djokovic y Borg) combinados.

En el fútbol pasa el mismo caso, Messi y Cristiano han dominado la mayor parte de la decada, así como han hecho que sus equipos dominen el deporte. Todo esto, asistiendo fervientemente a las grandes citas de cada año, y, por supuesto, recogiendo todos los premios individuales posibles. Estos dos, no sienten la presión del padre tiempo.

O podemos también mirar a LeBron, quien comenzó su carrera chocando cabezas con los Wizards de Gilbert Arenas, también formó parte de las batallas de «Quien es el mejor?» frente a Kobe Bryant, más adelante superaría a los Thunder de Durant-Harden-Westbrook, a los Spurs de Duncan-Manu-Parker. Y en el pasado reciente, ha logrado batir a la nueva camada de Super Equipos del presente.

Los Estados Unidos de América han tenido cuatro elecciones presidenciales y han cambiado liderazgo dos veces. El actor que interpreta a Spider-Man ha sido cambiado dos veces también. Y todo esto, con LeBron siendo extraordinario. Es el único jugador en la historia de la liga en promediar 25 puntos por partido en 13 temporadas consecutivas, y en esta presente campaña no parece haber frenado ni unos metros, de hecho, es el favorito al premio MVP.

El impresionante nivel que hizo a Jordan el centro del universo solo duró por más o menos una década. Joe Montana se quedó sin gasolina luego de los 80s. Al momento en que las carreras se logran sostener entre diferentes eras, las comparaciones entre eras comienzan a fallar. Brady es ya, el quarterback más exitoso y dominante que la NFL ha visto jamás.

Ha ganado más Super Bowls que Montana y Terry Bradshaw, y continúa elevando su sombra sobre la liga, tiempo después del retiro de Peyton Manning. Rivalidades, comtemporáneas o históricas, han pasado frente a él. Ahora, el sólo trata de superarse a sí mismo.

La longevidad se ha convertido en la característica definitoria en los deportes modernos. Cuando la carrera de LeBron este completa, no sólo la procesaremos por la maginitud de sus números, si no también por el período en el cual continuó siendo la cara de la liga. Y por los momentos, lo entenderemos a través de un lente de expectativa infinita: lo que LeBron ha conseguido parece menos interesante que lo que pueda aún lograr o sea capaz de conseguir.

Lo que se avecina

El presente es concreto. Lo podemos tocar, y es impresionante. Pero el futuro aún permancece incierto, y esta era se ha encargado de hacernos más ambiciosos y extravagantes en maneras que sólo hemos soñado. Esta generación de grandes atletas ha conseguido mucho más que sus predecesores, y haciéndolo han presentado una noción radical: ¿Que pasa sí una lesión a avanzada edad deporitva o un bajón de calidad, ya no necesariamente significan señales de retiro? ¿Si ya a los treinta o cuarentas no son una edad razonable en la que se espera un bajón, cuando debemos esperar eventualmente a que Federer o Brady decidan tomar unas permanentes vacaciones?

Aún cuando es claro que nuestros estandares de recuperación y disminución han sido distorsionados, es incierto cómo esta generación de atletas hará cambiar nuestra comprensión de la grandeza. Particularmente en el tenis, la presente era dorada ha causado que muchos se cuestionen el existencial futuro del deporte. Federer, Serena y Nadal han dominado el deporte en la última década y media, además de haber roto todos los récords posibles.

Las condiciones de leyenda ahora requieren que los tenistas acumulen trofeos y trofeos, hasta el punto que puedan llegar a ver las fundaciones de la cima, algo que solo es posible conseguir a través de una carrera extendida. Djokovic, dominó desde 2011 hasta el 2016, alcanzando 17 finales de Grand Slam y ganando 10 majors, actualmente se sienta en el cuarto lugar en la Era Abierta entre los tenistas más ganadores, y aún así, sin un excelso segundo aire, el serbio no se sentará en la misma mesa que Rafa y Roger.

La longevidad en esta era inevitablemente cambiará los estandares en los cuales se juzgan las carreras. Los atletas de esta generación han demostrado que pueden mantener su mejor versión por décadas, no será fácil el llegar a la cima. Vamos a querer ver cuanto tiempo una superestrella puede mantenerse en el tope. La candidatura para el MVP de Brady no es lo más interesante de Brady en el 2017; la parte más interesante es la idea de que pueda dominar hasta 2022.

La grandeza ha estado directamente conectada con las estadisticas y los enfrentamientos cara a cara, pero esto no necesariamente son los únicos argumentos. La grandeza es sobre sueños e ímagen, y en ese aspecto, ningún atleta en el 2017 ha superado a Michael Jordan, ni LeBron, ni Serena, ni Cristiano Ronaldo. MJ es mítico, monolítico e impecable, y sigue representando el modelo de dominancia y grandeza en el deporte, como siempre ha sido entendido.

Pero, los atletas de hoy pueden ser algo que no hubiese sido posible antes, una lección que reforzaron nuevamente en el 2017. Ahora, los mejores pueden existir en todos lados, incluso, al mismo tiempo. Y como lo diría Darwin, la evolución sigue estando, hoy más que nunca, a simple vista.


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Nelson Pérez Esis
Melómano, tenista y periodista. Partner y Editor en Jefe de Hispanic Sports Media - @elnelsonperez