A Dimitri Payet le urge salir del West Ham para volver al Olympique de Marsella. Pero el equipo inglés le ha negado la posibilidad de regresar a Francia y se mantiene al margen del grupo, perdiendo minutos y regularidad.

El mediocampista especialista en tiros libres quiere forzar su marcha y amenazó con romperse a sí mismo los ligamentos si no le dan la libertad. El galo entró en rebeldía.

Pero no es el primer caso de jugadores que se declaran en batalla campal contra sus clubes y acá repasamos los cinco más simbólicos.

Robinho

Robinho fue el ‘Neymar’ de su época. El 30 de julio de 2005, el Real Madrid pudo hacer oficial su fichaje por un precio cercano a los 30 millones de euros. Las negociaciones con el Santos no fueron fáciles y Robinho tuvo que salir varias veces ante los medios de comunicación para recalcar que su deseo era abandonar el club brasileño y jugar con la camiseta del Real Madrid.

Problemas a su llegada y problemas a su salida. Tres años después, Robinho perdió toda ilusión con el equipo merengue y siguió la misma estrategia que Makelele. Chelsea y City le ofrecieron muchísimo dinero, el Madrid no igualó la oferta y el mediapunta brasileño se apartó del equipo hasta que se confirmó su fichaje por el City a cambio de 40 millones de euros.

Cesc Fábregas

El canterano del FC Barcelona fue más diplomático y disfrazó su rebeldía alegando sufrir una «pequeña lesión muscular», según relataron los ‘gunners’ en su página web. En realidad, era una medida de presión para obligar al Arsenal a sentarse en la misma mesa con el FC Barcelona.

Fábregas tampoco viajó con el equipo londinense en la gira asiática que realizaron durante el verano de 2011. El técnico Arsène Wenger forzó hasta el último momento para que el ‘4’ viajara con el equipo para intentar quitarle de la cabeza la idea de volver a Barcelona. El tiempo le dio la razón a Wenger y Fábregas volverá a jugar con Inglaterra, aunque con la camiseta del Chelsea.

Claude Makelélé

El ‘caso Makelele’ conmocionó a toda la afición merengue en el año 2003. El francés, sin ser un galáctico, era una pieza fundamental en el centro del campo que daba el equilibrio idóneo al equipo. El Chelsea se fijó en él y le ofreció mejores condiciones económicas. El medio francés le pidió al Real Madrid que igualara la oferta y esta fue su respuesta: «no procede».

El Madrid no tenía intención de subirle el sueldo, tampoco de venderle así que Makelele optó por asumir el papel de ‘chico malo’ y se decidió no entrenar con el equipo ni participar en los amistosos. Al final, El Real Madrid aceptó la oferta de 20 millones y perdió al ‘Trípode’ para siempre.

Luka Modric y Gareth Bale

El presidente del Tottenham, Daniel Levy, debe de tener la fotografía de Florentino Pérez como diana en su despacho. En dos años, el máximo mandatario del Real Madrid le ha despojado de las dos estrellas de su equipo y ha pasado de jugar la Champions a luchar por clasificarse entre los puestos de Europa League.

En el año 2012, Florentino puso sus ojos en el croata Luka Modric. El acuerdo con el jugador estaba ya apalabrado, pero Daniel Levy se negaba una y otra vez a abrir la puerta de salida. Modric se declaró en rebeldía y no viajó con los ‘Spurs’ por la gira que hicieron por Estados Unidos. La misma estrategia siguió un año antes, sin éxito, para fichar por el Chelsea. Casi sobre la bocina, el Madrid consiguió cerrar su fichaje.

Lo mismo sucedió con Bale la temporada siguiente. Un tira y afloja de millones que terminaron con el traspaso más caro de la historia, con permiso del de Neymar. En ambos casos, a los dos jugadores les costó adaptarse al equipo después de un verano sin apenas preparación.

Ronaldo

Quizá sea el caso de mayor repercusión mediática por el protagonista y por los dos clubes protagonistas de la noticia. Ronaldo acababa de confirmar su completa recuperación siendo el hombre más destacado de la Canarinha en el Mundial de Corea/Japón 2002 que terminó con el triunfo de la selección brasileña sobre Alemania en la final con dos goles del delantero.

El Madrid, en plena estrategia galáctica tras los fichajes de Figo y Zidane, puso sus ojos en el mítico ariete y preguntó al Inter si era posible su traspaso. El club italiano se mostró muy reticente, pero en paralelo, Florentino ya había convencido al jugador. Ronaldo se declaró en rebeldía viendo que su club se negaba a negociar hasta que consiguieron llegar a un acuerdo una hora antes de que se cerrase el mercado de fichajes por 45 millones de euros.

Ronaldo también siguió la misma estrategia años atrás, cuando tenía 20 años, para fichar por el FC Barcelona. Por aquel entonces, jugaba en el PSV Eindhoven.


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Juan Bastidas

Periodista venezolano en Santiago. Cubrí la fuente de fútbol en el Diario Versión Final (Maracaibo) y Diario Líder (Caracas).