Nadie dijo que sería fácil, la escalera hacia los sueños incluye un sinfín de sacrificios y noches repletas de incertidumbre. Después de todo, las oportunidades alcanzan solo a los que están preparados, nada llega de casualidad.

No por nada un día huyes en balsa de tu país y en otro reescribes la historia de la postemporada. Randy Arozarena, es un ejemplo de superación e inspiración, y esta es su historia.

La vida es cuesta arriba

Nació en Arroyos de Mantua, una ciudad costera al noroeste de Cuba, y aunque el futbol fue su primer amor, a los 18 años ya formaba parte de la selección nacional juvenil, después de su paso exitoso por las ligas 18U y 23U, a los 19 años, se ganó un lugar en la segunda base y los jardines del equipo de Pinar del Rio en Cuba en la temporada 2014-2015.

Es año fue ubicado como el noveno mejor prospecto de Cuba, sin embargo, un incidente trágico le hizo reconsiderar su futuro. Su padre falleció a raíz de una reacción alérgica y después no fue considerado para representar a Pinar del Rio en la Serie del Caribe a pesar de haber ligado para .291, por temor a desertar. Hecho, que ocurrió de igual forma.

Y así, Randy y su maleta de sueños cruzaron el mar en una balsa hasta México, donde entrenó en la academia de los Toros de Tijuana hasta que los Cardenales lo firmaron por $ 1.25 millones, en agosto de 2016. Pasó tres años en la organización jugando en ligas menores hasta que llegó la oportunidad en 2019, aunque sólo vio acción en 19 encuentros, y fue posteriormente cambiado al equipo de Tampa Bay al inicio de este año.

Tuvo un buen desempeño en los juegos de primavera antes del parón, pero antes de comenzar la temporada regular, se contagió de covid-19. Lo que retrasó su debut con el quipo hasta el 30 de agosto, y a partir de allí, el resto es historia. En algunas historias, los obstáculos se transforman en el combustible que acelera la carrera hacia los sueños.

Hombre récord

Randy tenía apenas 90 apariciones al plato, en sólo 42 partidos jugados en dos años antes de la postemporada 2020, 19 con San Luis en 2019 y 23 con Tampa Bay en esta campaña corta.

Eso no le impidió brillar como una estrella establecida. Aún parece que está dentro de un tipo de sueño y alguien tiene que despertarlo ¡Pero es real! El novato con más jonrones en la historia de la postemporada (7), el primer jugador de posición novato en la historia, en convertirse en MVP de una Serie de Campeonato. Y está a sólo un cuadrangular de empatar el máximo de vuelacercas en unos playoff establecido por Barry Bons en 2002.

Factor determinante

Brilla en la cueva y en el terreno, no sólo luce con el madero, sino que forma parte de un equipo contagiado de gran energía. Tanto, que ha demostrado su talento hasta con el baile. ¡Disfruta estos pasos! Así se goza ganando.

“Desde que me cambiaron, me siento como una familia”, dijo Arozarena. “Me recibieron con los brazos abiertos. Me dejan ser yo mismo. Me dejaron tener la libertad de estar ahí fuera y ser el jugador que quiero ser ”.

Arozarena, al ganar el NLCS MVP.

La vida te recompensa cuando no te rindes. Los Rays están abajo por un juego en la Serie Mundial, Arozarena aún no ha explotado, pero tendrá, al menos, tres oportunidades más para seguir escribiendo la historia este 2020.


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Ana Valeria Reyes
Colaboradora en Hispanic Sports Media. El deporte se unió con mi pasión de contar historias, acompáñame en @valedeportes en instagram.

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