El FC Barcelona ha tenido una temporada para el olvido hasta los momentos. Todos los focos están en Quique Setién, quien no ha sido capaz de mejorar el juego de los blaugranas. Pero, ¿es el entrenador el único responsable? Analizamos los factores del mal presente del equipo.

Quique Setién ¿falta de autoridad?

Sarabia ha sido un problema para el Barcelona desde que llegó Setién.

El entrenador llegó al Barcelona luego de que Ernesto Valverde fuera destituido, poco después de perder en semifinales de la Supercopa de España contra el Atlético. Aunque Setién no era la primera opción, su filosofía de juego lo hacía apto para el equipo.

Lo primero que se notó en el juego era una mayor posesión del balón. Pero los problemas persistían, en la fragilidad de la defensa y en la poca generación de oportunidades de gol. La fórmula era la misma: ter Stegen y Messi salvaban al equipo.

El primer descalabro llegó en la Copa de Rey, cuando quedó eliminado en cuartos contra el Athletic de Bilbao. El Barcelona no mostraba mejoría y desde el banquillo no parecía haber solución. Empezaba a jugar cada vez peor el equipo.

Luego de perder el clásico en marzo, se discutió la capacidad de Setién para dirigir al Barcelona. Afortunadamente, antes del paron, el equipo era líder de La Liga con 2 puntos de ventaja sobre el Madrid. Con 11 partidos por jugar, la esperanza de un nuevo título estaba vigente.

Desde la reanudación de la competición, el prestigio de Setién va en caída libre. No ofrece ninguna solución táctica, y sigue con la duda de si Riqui Puig y Ansu Fati deben ser titulares. De estar a 2 puntos arriba, terminaron la Liga a 5 puntos del campeón, el Real Madrid.

La ruptura entre el cuerpo técnico y los jugadores, que se evidenciaba en los partidos, han complicado la continuidad del técnico en el Barcelona. Está claro que de no ganar la Champions, Setién no seguirá como entrenador la próxima temporada.

Una directiva ineficiente

Desde la salida de Neymar, la directiva del Barcelona no ha acertado en ninguna de sus decisiones. Más de 260 millones de euros en los fichajes de Dembele y Coutinho. El francés no se ha establecido por problemas de conducta y lesiones. El brasileño está cedido en el Bayern Munich.

Después de la deblace en Anfield y perder la final de Copa del Rey contra el Valencia, todo indicaba que Valverde no debía seguir como entrenador. Pero el presidente, Josep María Bartomeu, lo ratificó y siguió para la 2019-2020. Para luego ser despedido en enero de este año.

Esta decisión perjudicó al equipo, porque los jugadores tenían que acomodarse a otro estilo de juego en plena mitad de temporada y con mucho en juego. Se criticó que la decisión se debió haber tomado a finales de la anterior temporada.

Los problemas económicos del equipo se han traducido en fichajes sin sentido como: Yerry Mina, Jeison Murillo, Kevin Prince Boateng, entre otros. Pero quizá el fallo más importante de la directiva es no haber logrado el fichaje de Neymar para esta temporada, algo que hasta los propios jugadores estaban esperando.

Cuando la plantilla esperaba el regreso del brasileño, fue Griezmann quien se convirtió en el fichaje estrella del Barcelona. Aunque no dudaban del nivel de francés, fue un duro golpe para la directiva del Barcelona, quien se había visto humillada por el propio francés cuando este estaba en el Atlético.

Una plantilla que no da el nivel

Aunque un buen entrenador y buenos fichajes son claves en un equipo, al final son los jugadores quienes dan la cara en la cancha. La plantilla del Barcelona no ha estado a la altura esta temporada y eso se refleja en los resultados.

Como dijo Messi después del partido contra el Osasuna, es un equipo que pierde la intensidad y no compite durante los 90 minutos. Se le critica mucho al Barcelona por no jugar como en años anteriores. Pero a lo mejor hay que preguntarse ¿y si esta plantilla simplemente no tiene ese nivel?

El aspecto físico es clave en este equipo, y explica mucho por qué no logran mantener la intensidad. En los titulares hay 7 jugadores con más de 30 años: Pique (33), Jordi Alba (31), Busquets (32), Rakitic (32), Vidal (33), Suarez (33) y Messi (33).

Con este promedio de edad, una temporada con muchos partidos y una plantilla corta, es entendible el desplome físico del equipo al final de la temporada. Peor aún cuando cambias a Arthur (23 años) por Pjanic (30 años). Cuando los rivales juegan en otro plano físico, el Barcelona sufre mucho.

Para que este Barcelona levante nivel se deberán cambiar muchas cosas. Es vital un proyecto a largo plazo con el entrenador indicado y los jugadores indicados. Hacen falta más jóvenes como Riqui Puig y Ansu Fati que jueguen con intensidad y que se atrevan a hacer cosas diferentes.


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Juan Sarcos

Colaborador en Hispanic Sports Media. @juansarcos_1996 en Instagram.

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