En medio de los disturbios sociales por el asesinato de George Floyd, un ciudadano afroamericano, a manos de la Policía de Minneapolis, emerge la figura de “Bubba” Wallace.

Darrell Wallace Jr., conocido como “Bubba”, es actualmente el único piloto afroamericano en conducir en la categoría NASCAR.

De padre blanco y madre afroamericana, Wallace se hizo espacio en un deporte conocido por su “cultura sureña”, la de la bandera confederada, alusiva al racismo y la esclavitud.

Contra la injusticia

Nacido en 1993 en Mobile, Alabama, su padre es dueño de una compañía de limpieza industrial, mientras que su madre es una trabajadora social.

“Bubba” creció en Carolina del Norte, y comenzó a correr, con el apoyo de su padre, en las series Bandolero y Legends, cuando tenía nueve años.

En 2010 se unió a la NASCAR K&N Pro Series East, erigiéndose en el primer afroamericano en conquistar el premio Novato del Año en una serie de NASCAR.

Desde 2017 corre en la Cup Series de NASCAR, la máxima categoría, como parte de la Richard Petty Motorsports.

La inspiración de Wendell Scott

“Bubba” lo hizo 56 años después de que Wendell Scott se convirtiera en el primer piloto negro en llegar a la NASCAR Grand National Series.

En aquellos tiempos de segregación por el color de su piel, Scott sentó un precedente de éxito, basado en la resistencia frente a la injusticia y su espíritu de superación.

Scott logró conquistar el Jacksonville 200 de 1964, la única carrera que ganó en 13 años, con 147 top 10 y una Pole Position en 495 competiciones.

Con ese ejemplo, “Bubba” se ha mantenido luchando en la máxima categoría.

El apoyo de NASCAR

Pero los tiempos han cambiado, al menos dentro de la competencia de automóviles más popular de Estados Unidos.

Recientemente se prohibió el uso de la bandera confederada, símbolo de oprobio para los afroamericanos, y todo gracias al impulso de Wallace.

También recibió un espaldarazo por parte de sus compañeros y rivales, luego de un incidente en el que se había colocado una soga en forma de horca en su garaje.

Los linchamientos de negros en Estados Unidos se hacían habitualmente con sogas, quedando ésta como símbolo del racismo.  

Aunque tras las investigaciones del FBI se desechó que esto se hubiese realizado en su contra, el impulso de NASCAR como organización fue elogiado por todos.

Igualmente, un piloto, Kyle Larson, fue despedido por hacer un comentario racista durante una carrera virtual -sin relación con las protestas de este año-, lo que demuestra la política de tolerancia cero frente a todo tipo de discriminación.

La batalla de “Bubba” Wallace

“Bubba”, luego del asesinato de George Floyd a manos de la Policía de Minneapolis, se convirtió en apóstol del antirracismo, en un territorio espinoso.

Si bien NASCAR da ejemplos de cambio, muchísimos de sus fanáticos no modifican su mentalidad racista.

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Enfundado en una camiseta negra con la frase “I can’t breathe”, “No puedo respirar”, que recuerda la pronunciada por Floyd mientras era ahogado, Wallace continúa siendo factor de cambio.

Sabe que callar hoy es lo más parecido a ser cómplice de la injusticia.


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Kiko Perozo

Maracaibo, Venezuela (1984). Experiodista de @diariopanorama, excolaborador de @mundodeportivo, votante de Venezuela para el premio The Best - Fifa. Administrador de http://desdemiarqueria.blogspot.com/ y http://lahistoria200.blogspot.com/

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