The Last Dance enamoró a nuevas generaciones y volvió a atrapar los corazones de los testigos de la gloriosa carrera de Michael Jordan en los Chicago Bulls.

A la medianoche del lunes 18 de mayo, se publicaron los últimos dos episodios de la docuserie en la plataforma Netflix, luego de transmitirse en ESPN para los Estados Unidos.

Luego de ver los 10 episodios de The Last Dance, llegamos a cinco conclusiones de lo que fue y lo que pudo ser.

Este artículo incluye spoilers de The Last Dance.

1. Michael Jordan es el mejor de la historia

Más allá de los seis anillos que logró con los Bulls, sus 14 Juegos de Estrellas, sus 10 títulos de máximo anotador, Novato del Año, cinco veces Jugador Más Valioso, inmortalidad en el Salón de la Fama y más, lo que hacía de ‘MJ’ el mejor era su capacidad para sacar adelante a su equipo y conseguir victorias, en temporada regular, en playoffs.

Con el último tiro, el último pase, la última volcada, Jordan podía definir los partidos. Es el más grande en la historia de la NBA y quizás sea el atleta más importante de toda la historia.

2. Pippen merecía más dinero

Si eres, probablemente, el segundo mejor jugador de la NBA, no mereces el peor contrato en la historia de la liga. Scottie Pippen lo tenía, inmerecidamente claro está.

Su marcha de los Bulls, más allá de haberse terminado el glorioso ciclo, se dio en parte porque la franquicia no cumplió con sus expectativas salariales, a pesar que siempre fue el escudero de Jordan.

Pippen era el sexto mejor pagado de Chicago y el 122 de toda la NBA.

3. Los Bulls pudieron ganar siete… y hasta nueve anillos

Volvamos a 1993. Los Bulls habían ganado su tercer título al hilo en las Finales contra los Phoenix Suns. Acababa de morir el padre de Michael, la estrella decide pasarse al béisbol y sin él, era muy difícil que Chicago siguiera en esa senda.

En 1994 y 1995, los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon, Vernon Maxwell, el venezolano Carl Herrera, entre otros, se proclamaron campeones de la NBA. Derrotaron a los New York Knicks de Patrick Ewing y al Orlando Magic de un joven Shaquille O’Neal, Horace Grant y compañía.

Olajuwon fue el MVP de ambas Finales y su equipo era tan bueno como para competir con los Bulls de Jordan, pero queda la sensación que la magia de ese plantel de Chicago hubiera podido alzarse con esos dos anillos.

La suma daría ocho títulos, sin incluir 1999. Porque como dijo Jordan en The Last Dance: «Si a todos nos hubiesen invitado a intentarlo un año más, incluso Scottie (Pippen) hubiera ducho que sí«. Pero que el villano de la historia, Jerry Krause, haya dicho que «aunque Phil Jackson ganara todos los partidos de la temporada regular (de 1998), no volverá en 1994», acabó con las expectativas para el ’99.

4. Todo es culpa de Jerry Krause

Jerry Reinsdorf dijo al final de The Last Dance que luego de ganar el sexto trofeo Larry O’Brien, llamó a Phil Jackson para que siguiera al frente del equipo un año más. Pero el entrenador se sentía cansado y quería un tiempo para despejar la mente.

Jackson dirigió a los Bulls desde 1999, y de hecho, llegó a la franquicia por Jerry Krause, su viejo amigo. Pero ese viejo amigo insistió en una reestructuración para el equipo que no incluía al ‘Zen Master’.

Es cierto que Krause fue el gerente general de la dinastía más importante en la historia de la NBA, pero también es real que fue quien sembró a idea de darle fin.

En The Last Dance, los exjugadores hablaron de sus diferencies con el exdirigente, pero reconocieron su trabajo para mantener, desde las oficinas, a los Bulls como un equipo competidor.

5. Phil Jackson y su hambre de títulos

Más allá de su teoría del triángulo de pases y posición, su sapiencia técnica y otras aptitudes, lo que hizo grande a Phil Jackson fue su hambre de títulos, sus ganas de ganar y su mensaje victorioso para el vestuario de los Bulls.

Sí, quizás parecía fácil hacer campeón a un plantel encabezado por Jordan y con jugadores como Pippen, Dennis Rodman, Grant, Toni Kukoc y otros, pero transmitirles la idea de seguir ganando y que no perdieran el hambre fue la clave.

El ‘Maestro Zen’ solo descansó la temporada 1998-1999. Volvió para la 1999-2000 en el banco de Los Ángeles Lakers y con Kobe Bryant y Shaquille O’Neal ganó otros tres anillos de forma consecutiva.

Jackson no se conformó con nueve y en la 2008-2009 y la 2009-2010 ganó dos títulos más con los púrpura y dorados. Fueron 11 títulos como entrenador (récord absoluto de la liga) y dos como jugador para Phil.

Conclusión extra

Qué loco que estaba Dennis Rodman, pero qué bueno era ‘El Gusano’ debajo del tablero. Un equilibrio perfecto entre malas conductas y talento.

Rodman y Carmen Electra.

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Guy Acurero

Periodista deportivo venezolano. Redactor de #NFL y #NBA en Hispanic Sports Media. Ex-reportero del Diario Panorama (2015-2019).

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