Muchos de las viejas estrellas han gozado, cantidades de buenos momentos en la NBA, cuyo talento les ha llevado a rozar el cielo en algún momento de su carrera deportiva.  Sin embargo, aquellos que no hace muchos años fueron el reclamo de toda una franquicia y sus aficionados son ahora personajes secundarios en la liga norteamericana. Una mala decisión, un mal gesto en alguna caída o simplemente un problema extradeportivo les han hecho tocar fondo profesionalmente hablando. Difícilmente volverán a rozar su cima, pero ahora lucharán por mantenerse a flote en el turbulento océano que es la NBA. Aqui,l as viejas estrellas que solo aspiran a seguir en la NBA:

 

DeMarcus Cousins (29 años – Los Angeles Lakers)

La carrera de este talentoso pívot empezó a caer en picado hace año y medio: en enero de 2018, mientras jugaba su mejor baloncesto con los Pelicans, se rompe el tendón de Aquiles. Uno de los centers más cotizados por su repertorio ofensivo (cuatro veces All-Star y dos en los mejores quintetos de la temporada) se topa con una de las peores lesiones. Desde entonces, algún destello durante esta temporada con los Warriors, pero nada comparado con el nivel mostrado anteriormente. En julio llega a los Lakers y un mes después se rompe para perderse el resto de la temporada. Aún por determinar si dentro o fuera del calabozo, pues el delito por el que se le acusa le puede enfrentar a un año de cárcel.

 

Dwight Howard (33 años – Los Angeles Lakers)

Ocho veces All-Star, mejor taponador de la temporada en dos ocasiones y mejor reboteador en cinco. Uno de los jugadores más intimidantes y potentes bajo el aro de la última década que empezó a hundirse en el mismo sitio en el que podría resurgir: afrontará su segunda etapa en Los Ángeles y la oportunidad le llega debido a la lesión, precisamente, de Cousins.

 

Isaiah Thomas (30 años – Washington Wizards)

Lejos de mejorar, sus oportunidades de volver a la pista se iban reduciendo. En total, 44 partidos y 12 desde el quinteto inicial en estos dos años entre sus tres últimos equipos. Ahora le llega el tren de Washington. Un equipo en el que buscará reencontrarse y en el que gozará de mayor protagonismo. La baja de larga duración de Wall y la marcha de Satoransky a Chicago le abre una puerta en su posición que difícilmente volverá a tener si no la aprovecha.

 

Derrick Rose (30 años – Detroit Pistons)

El jugador más joven de la historia en convertirse en MVP de la NBA. Lo consiguió con 22 años, en su tercer curso como profesional, tras convertir a los Bulls esa temporada (2010/11) en el mejor equipo de la liga con un balance de 62-20. Rookie del año, tres veces All-Star y una de las carreras más prometedoras del siglo XXI hasta que, el 28 de abril de 2012, en el primer partido de playoffs ante los Sixers se rompe el ligamento de la rodilla. Aunque con los Timberwolves regaló un halo de esperanza: la última noche de Halloween firmó su récord personal de anotación con 50 puntos a los Jazz. Un más que merecido premio para una estrella que se ha ido diluyendo y que luchará por encontrarse, si sus articulaciones le dejan en los Pistons.

 

Fuente: Diario AS


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Sebastián Villalobos
Redactor de NBA y MLB en Hispanic Sports Media - @sebastian0209 en Twitter y en Instagram @sebastianvu02

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