En esta nueva columna especial, Richard Páez analiza la búsquedad de la identidad en la Vinotinto, sea a través de ejemplos en otras selecciones o en su historia propia.

Páez dirigió a Venezuela entre 2001 y 2007, encabezando el boom que convirtió a la selección de Cenicienta de Sudamérica a revelación.

Venezuela, bajo el mando de Rafael Dudamel, alcanzó los cuartos de final de la Copa América Brasil 2019, tras empatar sin goles con Perú y Brasil -hoy finalistas del torneo- y vencer 3-1 a Bolivia. En cuartos, cayó 2-0 ante Argentina.

¿Cuál debe ser el norte de la Vinotinto?

«La premisa no es creer que poniendo jugadores ofensivos es como se juega al ataque, ni adaptarse al rival accesible para salir oportunamente a atacarlo, ni apoyarse en slogans motivacionales para hacer equipos valientes: es la suma de todo.

Pero lo más importante es tener conceptos de juego sólidos en las cuatro fases del futbol, CREER en ellos siempre (identidad) y luego saber transmitirlos a los jugadores con la teoría explícita y un trabajo práctico integral y coherente, que garantice que la bitácora de actuaciones tendrá variantes coyunturales pero nunca estructurales.

En la Vinotinto 2001 se sembró un modelo atrevido en su máxima expresión y dio el resultado efectivo y transformador. Los jugadores lo entendieron, lo comprendieron, se atrevieron y lo demostraron sin límites ni excusas.

Hoy la Vinotinto tiene que ver todos los ejemplos que recibe de otros países que han dado ese decidido paso de creer en su identidad inculcada, sino quiere aprender de nuestra propia historia ya sembrada».


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Kiko Perozo

Maracaibo, Venezuela (1984). Experiodista de @diariopanorama, excolaborador de @mundodeportivo, votante de Venezuela para el premio The Best - Fifa. Administrador de http://desdemiarqueria.blogspot.com/ y http://lahistoria200.blogspot.com/

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