En una nueva noche de sufrimiento para la selección argentina, emergió el capitán. Lionel Messi tomó los galones para ejecutar un penalti que mantiene con vida a la ‘albiceleste’ en la Copa América, en un partido que se puso cuesta arriba con el 1-0 paraguayo en la primera mitad.

Una multitud de arrancadas infructuosas del ’10’ argentino, aclamado a cada acción, taciturno durante gran parte de la primera mitad, encendido durante la segunda y comunicativo siempre con sus compañeros… Y el penalti, anotado fuerte, con seguridad, la que le está faltando a Argentina en esta Copa América sí la tuvo Messi.

Era el momento de cargarse la selección a la espalda. La exigencia era máxima tras una dura derrota ante Colombia en Salvador, en la que Argentina no fue capaz de generar peligro y la ‘Pulga’ había sido opacada por el centro del campo cafetero.

En la víspera, había sido protagonista de una charla al plantel junto al técnico Lionel Scaloni, en el centro de entrenamiento ‘Cidade do Galo’ del Cruzeiro, revelada por las cámaras de las televisiones argentinas, apostadas en lo alto del cerro sobre el que se sitúa el campo de entrenamiento. Messi tomó la palabra junto a su seleccionador en un momento crucial para la Albiceleste.

Scaloni lo rodeó de socios diferentes. Por delante, en lugar de Sergio ‘Kun’ Agüero, un perfil más de delantero centro clásico representado por Lautaro Martínez. A la izquierda Rodrigo de Paul y a su lado, a ratos como interior, a ratos como extremo, y en todo caso como socio para armar juego, Roberto Pereyra.

El público del Mineirao lo estaba esperando. Aplaudió cuando su nombre sonó en las alineaciones, le jaleó cuando Messi saludó a los aficionados argentinos del fondo que tenía más cercano y estalló de júbilo cuando las pantallas le mostraron en el túnel de vestuarios, listo para saltar al verde.

Una vez escuchados los himnos, el ’10’ fue a abrazar a todos sus compañeros. No fue un abrazo general, sino un capitán que fue uno por uno buscando a sus compañeros para darles el abrazo antes de la batalla.

orría el minuto 57. Allí se situó Messi. Reflexionó mientras el ‘Gato’ alargaba el tiempo bebiendo agua. Ejecutó con pierna izquierda, fuerte y a la derecha, imparable para el felino paraguayo. Y la grada estalló.

Retornó entonces el capitán, que tras festejar buscando una cámara y haciendo un corazón con los dedos índice y pulgar de sus dos manos pidió calma a sus compañeros. Cabeza, pareció decir señalándose las sienes antes de que reanudara el partido Paraguay.

Cabeza que iba a ser necesaria porque Paraguay gozó también de un lanzamiento de penalti, cometido por Nicolás Otamendi sobre Derlis González y detenido por Franco Armani.

En busca de la victoria siguió ‘Lio’, con arrancadas, regates sobre la línea de cal, intentos premiados por la grada pero no por la fortuna. Argentina y su capitán deberían conformarse con un punto, que les da vida pero les obliga a seguir caminando por el alambre en esta Copa América, en la que no dependen de sí mismos para ser segundos de grupo. Más sufrimiento se avecina, ‘Lio’.


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Juan Bastidas

Periodista venezolano en Santiago. Cubrí la fuente de fútbol en el Diario Versión Final (Maracaibo) y Diario Líder (Caracas).

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