La Copa Libertadores de América, la vuelta de la final entre River Plate y Boca Juniors, se disputará en el estadio Santiago Bernabéu, de Madrid, el 9 de diciembre, dictaminó la Conmebol.

“No se perderá la esencia bajo ningún sentido”, consideró Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, en rueda de prensa.

“Encontramos en España la neutralidad necesaria, además de la conectividad aérea y la presencia de la comunidad argentina, que en el país es la segunda más grande del mundo”.

“A todos: sigamos luchando para que la pelota jamás se manche. Jamás se va a manchar por gente inescrupulosa. Bajo mi gestión la pelota va a rodar, y a rodar bien”, resaltó el paraguayo.

El Bernabéu, beneficiado

La Conmebol entregó la organización a la Uefa, específicamente a la Real Federación Española de Fútbol.

Luego de los hechos de violencia que ocurrieron antes de la revancha de la final en el estadio Monumental –la ida en La Bombonera terminó 2-2-, la Conmebol le dio vueltas y vueltas a la ruleta para determinar dónde se jugaría.

Los medios de comunicación argentinos adelantaron la novedad: el presidente del organismo sudamericano, el paraguayo Domínguez, conversó con el titular de la Fifa, el suizo Gianni Infantino, y el de la RFEF, Luis Rubiales. Florentino Pérez ofreció gratis el estadio del Real Madrid. El negocio redondo para todos.

Posteriormente, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, tuiteó sobre la disposición del país para darle forma al duelo.

“España está dispuesta a organizar la  final de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate. Las FCSE (Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado) y los servicios implicados, con amplia experiencia en dispositivos de este tipo, trabajan ya en el despliegue necesario para garantizar la seguridad del evento”, indicó el mandatario.

Ya durante el día se difundió que los clubes no solo apartaron los hoteles, sino los lugares de entrenamiento: Boca lo hará en la Ciudad deportiva de Las Rozas, perteneciente a la RFEF; River en la Ciudad deportiva del Real Madrid, en Valdebebas.

Molestias en Argentina

Uno de los que alzó la voz más alto fue Gustavo Alfaro. El técnico de Huracán, contundente, criticó la movida de sedes del Superclásico.

“Veo que AFA quiere destruir a la selección argentina, veo que Superliga quiere destruir lo que es el fútbol argentino… entre todos estamos destruyendo un icono como es River-Boca”, indicó el estratega.

“Estamos permitiendo que nos saquen River-Boca. Estamos permitiendo que River y Boca no lo podamos organizar en nuestro país cuando nuestro orgullo era decir que la final la jugarían los dos equipos más grandes del fútbol argentino (…)  Es como que mañana nos digan que no podemos bailar tango en Argentina, o en calle Corrientes no se permiten los teatros”.

Boca no tuvo apoyo

Todo transcurrió mientras se esperaba que la Comisión de Disciplina de la Conmebol decidiera sobre la solicitud de Boca Juniors de descalificar a River Plate por los ataques al autobús xeneizes. Finalizando la tarde, se conoció que no había lugar para la denuncia boquense y que se hacía oficial la reprogramación del partido.

Los riverplatenses fueron sancionados con dos lances a puertas cerradas para cualquier torneo organizado por Conmebol en 2019 y 400 mil dólares de multa.

Pero la suerte está echada: el Santiago Bernabéu tendrá el Superclásico argentino en la Copa “Libertadores de Europa”… para mayor vergüenza de la Conmebol.


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Kiko Perozo

Periodista marabino, aficionado a la historia.

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