Como en cualquier mercado, en el de fichajes de la NBA se encuentran productos de todo tipo, haciendo un repaso a los jugadores cuya relación rendimiento-salario resulta más eficaces para sus equipos. Aquí los jugadores más eficaces de la NBA 2018-19:

 

Derrick Rose, Minnesota Timberwolves

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La carrera de Derrick Rose ha dado este año un giro en el que muchos habían dejado de confiar hace tiempo, y se ha convertido en una pieza fundamental para el banquillo de los Timberwolves. El base está jugando su mejor baloncesto desde su lesión en 2012 cuando ya nadie lo esperaba, y su imagen de superación de las adversidades ha hecho de él uno de los iconos de este inicio de campeonato.

Con 19 puntos y 4,7 asistencias por partido, solo Karl-Anthony Towns anota más que él en toda la plantilla de Minnesota. Su offensive rating (112,1) es notablemente superior al de cualquier otro jugador de los de Thibodeau, y la posibilidad de que pueda ser Mejor Sexto Hombre del año se baraja cada vez de forma más seria. Y todo por 2,4 millones de dólares.

 

J.J. Barea, Dallas Mavericks

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El base puertorriqueño, que por 3,7 millones de dólares se encarga de liderar la segunda unidad de los Mavericks y aportar un contrapunto de madurez a uno de los backcourts con más potencial de la NBA. Barea está promediando 10,3 puntos y 5,4 asistencias en menos de 20 minutos, y su coherencia y seguridad en labores de dirección es siempre intachable. Nunca ha sido un jugador propenso a exigir grandes cifras, pero eso no resta productividad a su actual contrato.

Pese a su veteranía, Barea logra revitalizar el ataque de Dallas con cada presencia en pista. Es el jugar que imprime un ritmo más alto al juego de los texanos, el que les hace más eficaces en ataque (111,4 de offensive rating), y el tercero con mayor impacto en defensa (101,9 de defensive rating). En general, hace crecer al equipo en prácticamente todos los sentidos.

 

JaVale McGee, Los Angeles Lakers

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Salió de los Warriors hecho un jugador prácticamente nuevo, y ahora son los Lakers quienes, por el módico precio de 2,39 millones al año, se aprovechan de ello. McGee está jugando en Los Ángeles el mejor año de su carrera: anota más que nunca (13,4), asiste más que nunca pese a no destacar especialmente en esta faceta (1,1), y tapona más que nunca (2,6), aspecto en el que es el cuarto mejor de la NBA. Además, está capturando 6,6 rebotes por encuentro, y transmite la sensación de estar en una forma física desconocida en él.

Es cierto que no tiene demasiada competencia en su puesto, pero el rol que desempeña es fundamental. De hecho, la estadística avanzada le reconoce como el segundo jugador con más impacto estimado del equipo, solo superado, cómo no, por LeBron James.

 

 

Brook Lopez, Milwaukee Bucks

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Cuando se oficializó su llegada a Milwaukee a cambio de 3,3 millones de dólares ya se intuía que los Bucks habían hecho un buen negocio, pero era difícil imaginar que la unión fuera a salir tan bien. Sus virtudes estaban tan claras como sus defectos, pero Mike Budenholzer ha sabido potenciar las primeras y ocultar los segundos para hacer del pívot una pieza fundamental en uno de los mejores equipos de este inicio de curso. De hecho, cuesta imaginar a los de Wisconsin rindiendo de esta forma sin un Brook Lopez a este nivel.

Sus estadísticas son, en algunos casos, una bendita anomalía para Milwaukee. Brook promedia 11,8 puntos y 3,5 rebotes, y es, con 2,8 triples por partido, el noveno jugador de toda la NBA que más anota desde el perímetro. Él, un jugador de 2,13. Ningún otro pívot es capaz de asomar la cabeza entre los 40 primeros puestos.

Por cada 100 posesiones que Lopez está en cancha, los Bucks anotan 18,9 puntos más que su rival, lo que le convierte en el jugador más diferencial de la NBA en este sentido. Sin duda, un jugador y un sistema eficaces el uno para el otro.

 

Spencer Dinwiddie, Brooklyn Nets

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A pesar que este año ha pasado a ocupar el rol de sexto hombre, está viviendo la temporada más anotadora de su carrera con 14,9 puntos por partido, y ha demostrado además ser un jugador resolutivo en los compases finales. Y todo ello por 1,6 millones.

Tras tres temporadas con un contrato que no se ajusta ni de lejos a su rendimiento, este verano le tocará por fin firmar su primera gran cifra en la NBA. Tendrá, por descontado, muchos pretendientes, pero también una mayor responsabilidad. Habrá que ver cómo es capaz de gestionarla.


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Sebastián Villalobos
Futuro periodista venezolano, amante de los deportes - @sebastian0209 en Twitter y en IG @sebastianvu02

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