El lunes en la noche, el brasileño Malcom tenía todo listo para unirse a la AS Roma, procedente del Girondins de Bordeaux. El martes en la tarde, ya era ficha del FC Barcelona. ¿Qué ocurrió en el interín?

Monchi, director deportivo del conjunto italiano, apuntó lo sucedido: “Es fácil de explicar, difícil de entender. Habíamos alcanzado un acuerdo con el jugador, el agente y el Bordeaux. Estaba cerrado”.

“El Bordeaux pidió comunicar el traspaso y lo hicimos. Mi sorpresa llego cuando un agente del jugador me llamó y me dijo que el Bordeaux había prohibido al jugador viajar a Roma”.

“Llamé al presidente”, continúa el español, “y me dijo que había llegado una oferta del Barcelona superior a la nuestra, y que si no aumentábamos la oferta, perderíamos al jugador”.

Los catalanes colocaron sobre la mesa 41 millones por Malcom, casi diez por encima de los italianos.

“Quien quiera venir a la Roma, bien; quien no quiera, no pasa nada”, recalcó Monchi, uno de los arquitectos del gran Sevilla que desde el 2000 dominó en la Copa Uefa / Europa League.

Malcom, ¿instrumento de venganza?

Aunque para muchos es una “venganza” del Barcelona por la eliminación de la Roma en cuartos de final de la Champions la pasada campaña, medios de comunicación como Sport indicaron que el seguimiento al brasileño se realizó desde hace un par de años.

Nacido en Sao Paulo en 1997, Malcom Filipe Silva de Oliveira destacó con el Girondins de Bordeaux en la pasada campaña, anotando 12 goles. Su contrato con el Barcelona es por cinco años.

El atacante juega como extremo por la derecha, aunque también puede participar por la izquierda y como mediapunta, según apunten las necesidades del partido.

No ha jugado aún con la selección brasileña de mayores, aunque sumó dos goles en 13 cotejos con la sub 20. Con la sub 23 disputó dos compromisos.


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Kiko Perozo

Periodista marabino, aficionado a la historia.

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