Thierry Henry reflexionó sobre el legado de Arsene Wenger en el Arsenal, más allá de lo deportivo, además de cómo llegó al Arsenal de su mano, en una entrevista difundida por el portal del club inglés, un día antes del último partido del entrenador francés en la institución.

Henry llegó al club londinense en 1999. Fue dirigido por poco tiempo en el Mónaco por Wenger, antes que éste se fuera al Arsenal en 1996. El ex delantero explicó cómo arribó al conjunto inglés, después de su etapa en la Juventus italiana.

La narración del atacante:

“Tuve al jefe por poco tiempo en Mónaco, todo el mundo sabe que él me hizo debutar allí y la forma en la que se metió en mi mente, sobre todo lo que el jugador puede llegar a ser.

Él siempre se enfoca en tus puntos fuertes y no en tus debilidades. Es el tipo de persona que se concentra en lo que puedes hacer bien y colocar tu mente en cuán lejos puedes llegar.

En Italia, estábamos jugando contra el Udinese, ellos tenían un buen equipo, y él vino a ver el partido. No sé a quién vino a ver, pero coincidimos en el vuelo de vuelta a París. Intercambiamos números, me dijo que no sabía por qué yo estaba jugando en los costados, que estaba perdiendo mi tiempo, que siempre me recordaba como a un nueve y que sería genial si nos podíamos ver de nuevo.

El resto es historia”.

Las críticas

El también ex delantero del Barcelona y NY Red Bulls lamentó las críticas sufridas por Wenger, que dirigió al Arsenal por 22 temporadas.

“Desafortunadamente, lo que ustedes no ven es la cantidad de horas que coloca en el campo y en su oficina para asegurarse que el equipo pueda presentarse.

Sé que es un cliché, el trabajo y el grupo, pero escuchen: puedo dar fe porque apenas voy comenzando. Es difícil ser entrenador.

Yo era un dolor de cuello. Solo imagínense si lo multiplicas por un plantel completo. Es lo que ustedes no ven. Eso es muy difícil.

Conozco gente que dirá que tiene un contrato asombroso. Eso no significa que no es un ser humano, tampoco significa que no tenga sentimientos, que no se emocione.

Fui a verlo durante una entrevista y le pregunté cómo estaba.

Me dijo ‘Estoy bien, perdimos el otro día’ y yo le dije ‘No, no hablo sobre el partido’.

Le dije ‘¿Cómo estás?’. Me sentí mal porque como jugador nunca fui a su oficina a preguntarle cómo estaba, porque nunca me importó. A nadie le importa.

A los fanáticos no les importa sobre cómo se siente el entrenador. No les importa.

Uno va y solo le pregunta ‘¿Por qué no jugué? ¿Por qué juego por la izquierda?

Los fanáticos preguntan ‘¿Por qué él está jugando allí?’. La prensa: ‘¿Por qué esto, por qué lo otro?

Todos apuntan al jefe. Por eso, merece un trofeo”.

La reflexión final de Henry apunta al legado de Wenger en el club londinense. “Muchos hablarán del fútbol total, otros del Catenaccio. Yo recordaré el estilo del Arsenal de Arsene Wenger”.


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Kiko Perozo

Periodista marabino, aficionado a la historia.

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